Hola amigos:

Espeleo50, es un colectivo de espeleólogos con mucha experiencia y federados en la FME.

Somos ya un poco maduritos, pero todavía con ganas de guerra.

Ahora ya podéis seguir nuestras nuevas aventuras en este blog.

Un saludo,

Espeleo50 team

1.11.10

Travesía Mortero del Crucero - Calaca

Travesía Mortero del Crucero - Calaca
23 de Octubre de 2010
Fotos AntonioJ.Gordon
Video

Coordenadas UTM (Datum E50):
Mortero del Crucero: 30 T 454842 4787317- Altura 1060m
La Calaca: 30 T 454472 4787255 - Altura 1060m

Tracks:
Pista desde Astrana (en coche): Distancia 5.6 Km. Desnivel 420 m. Tiempo Invertido : 17 min.
Parking a Crucero: Distancia 120 m. Desnivel 0 m. Tiempo invertido: 5 min.
(Joer qué paliza de aproximación!!!)
Crucero a Calaca: Distancia 400 m. Desnivel 0 m. Tiempo invertido: 9 min.
(Por abajo se tarda algo más ….)



Buena información de la travesía en la web de los amigos del ESOCAN:
http://www.espeleosocorro.es/HTML/calaca-cruceros.htm


Ocho amigos de Espeleo50 realizan la travesía.
La Calaca fue bautizada y explorada a principios de los años ochenta por la S.E.I.I, el grupo de Ingenieros Industriales al que todos los componentes de la excursión de hoy pertenecíamos en aquellos tiempos. Todos menos Hugo a quien se excusa porque no había nacido todavía. De hecho dos de los ocho, todavía siguen federados por la S.E.I.I, aunque el grupo de hoy en día poco tiene que ver con el de antaño.
Alguno de los integrantes de la excursión de hoy, participó en la exploración y primeros levantamientos topográficos de la Calaca.

Actualmente se llega con los coches hasta prácticamente la misma boca del Mortero del Crucero. Una vez allí, nos equipamos rápidamente y preparamos la excursión: Mientras unos van descendiendo el Crucero instalando los dos P15 enlazados, otros nos acercamos a la Calaca para dejar instalado el P27 que nos servirá de salida. Dado que somos ocho, instalamos dos cuerdas para agilizar la salida subiendo de dos en dos.

Una vez todos dentro, quedamos separados en dos grupos, dedicados a explorar la totalidad del sistema... En otras palabras nos perdemos cada grupo por su lado para encontrarnos todos “Perdidos Quinta Temporada” en un punto, que luego sabríamos que era la Sala del Gran Mogollonazo. Aquí nos paramos tranquilamente a comer mientras decidíamos, mirando la topo dónde coño estábamos. Había al respecto diversidad de opiniones :-)

La verdad es que no ayuda el hecho de que toda la cavidad está bastante pisada y con multitud de hitos que no corresponden al camino de la travesía.
Me temo que la involuntaria visita a la sala del Gran Mogollonazo debe ser bastante corriente.

Para el que no quiera hacer esta interesante prolongación de la travesía:
Después de pasar la galería de los Pendants, al subir la rampa que ahora cuenta con un pasamanos ascendente (esta la instalación debe ser bastante reciente – parabolt y maillones nuevos- no está mencionada en las topos) arrimarse a la izquierda según se sube y tomar la galería de la IZQUIERDA.
No seguir los hitos (dirección Norte) a no ser que realmente queráis visitar el Gran Mogollonazo.

Sin mayor problema, retrocedemos hasta el mencionado pasamanos de la rampa y desde aquí tomamos, ahora sí, el camino correcto. Al poco llegamos al escarpe de 5 instalado en fijo, que da acceso a la sala de la Calaca donde nos esperan nuestras cuerdas para salir por el P27.
Hacemos alguna foto a la Calavera de vaca que está puesta sobre una piedra, a modo de decoración. No creo que sea exactamente la misma osamenta que dió el nombre a esta torca hace treinta años, aunque es posible....


Estamos todos en el exterior cuando han transcurrido cinco horas desde que entramos por el Crucero.

La travesía se puede hacer perfectamente en tres horas (incluso por un grupo numeroso como eramos) pero calculad un par de horas más, si se incluyen una visita hacia el sur bajando por el rio del Crucero, dirección a la unión con Mazo Chico y posteriormente se visita y recorre en toda su extensión la Sala de Gran Mogollonazo.... qué mostruos :-)

Travesía recomendable para todos los públicos; interesante, divertida y físicamente poco exigente.

28.9.10

Basconcillos

Travesía Basconcillos Hoya de los Caracoles
9 de Septiembre de 2010

Fotos AntonioJ.Gordon
Video
Fotos (Rupo) de Basconcillos en Espeleofoto

Coordenadas UTM (Datum E50):
Basconcillos: 30 T 419184 4729426 - Altura 910m
Hoya de los Caracoles: 30 T 419997 4729848- Altura 920m
Tracks:
Coche a Basconcillos: 1,1Km. Desnivel 18m. Tiempo invertido: 17min.
Hoya Caracoles a coche: 1,4Km. Desnivel 12m. Tiempo invertido: 20min.


Se puede encontrar información, descripción y topografías de esta cavidad en las webs de los grupos de Burgos:

Basconcillos es el sumidero de un rio cuyo nombre no me ha llegado a quedar claro:
En las distintas descripciones, lo vemos referenciado como arroyo Mundilla, rio Hurón y para que no falte un tercero, en el mapa de Topo Spain lo llaman rio Valtierra.
Me parece que rio Hurón podría ser el correcto, pero habría que preguntar a algún paisano del pueblo Basconcillos del Tozo.
Por otro lado, los colegas de los grupos de Burgos, que han hecho el estudio hidrológico de la zona, seguro que lo saben.

Dejo aquí la duda:
¿Cómo leches se llama el rio que entra en Basconcillos?

Realizamos la travesía un grupo de tres espeleólogos.
Entrando por Basconcillos, atravesamos la Sala Basconcillos, tomamos la Galería Mundilla, para encontrar el Cañón con el agua muy poco por encima de la rodilla. Como no conocíamos la cavidad, seguimos avanzando por el Cañon esperando el momento de tener que hinchar el bote que llevábamos. Al poco nos percatamos que ya estamos en la Sala de las Animas y nos damos cuenta que no vamos a necesitar el bote, que viaja plácidamente en una de nuestras sacas.
La falta de agua nos permite llegar a la Sala de las Animas en poquísimo tiempo desde la entrada.
Aquí nos dedicamos a buscar la conexión hacia la Galería de las Dunas. Estamos un buen rato buscando y probando diversas gateras por la parte derecha de la sala. Vale: por aquí NO ES. La conexión se coge por la izquierda, pared norte de la Sala de las Animas.
Hay una trepada para alcanzar una ventana, que no se ve desde abajo. Desde aquí se toma un tubo que se estrecha para convertirse en un gatera algo apretada. Al llegar a la Galería de las Dunas nos quedamos con la idea de que la gatera por la que hemos llegado no es la buena, hay otra que parece bastante menos apretada. Ya lo sabemos para la próxima.
Muy pronto nos encontramos en la Sala de las Dunas, de tamaño muy respetable, viendo la rampa de salida hacia la Hoya de los Caracoles. Hemos tardado 2,5 horas desde la entrada por Basconcillos. Desde aquí completamos la actividad con una visita a la Galería del Anticlinal, a la que dedicamos algo más de una hora.
Han pasado cuatro horas desde nuestra entrada por Basconcillos, cuando estamos saliendo de nuevo a la luz de la Hoya de los Caracoles
Es interesante comprobar que se trata de una cavidad que en épocas de crecida, se llega a inundar por completo, como lo demuestran los restos que se pueden apreciar en toda la cueva, incluso en la Sala de las Dunas hasta el principio de la rampa de salida a la dolina de los Caracoles. El agua en la sala de las Dunas puede alcanzar el nivel de la cota de la boca de Basconcillos, unos 18 metros por debajo de la boca de la Hoya de los Caracoles, que se corresponden con la distancia que baja la rampa de entrada. Se ven restos vegetales y diversos deshechos de material plástico que han llegado arrastrados por el rio desde el exterior. Los envases de plástico permiten hacer una datación de urgencia y decidir que no hace tantos años que la cueva ha estado inundada por última vez.

Dejo aquí otra pregunta:
¿Alguien ha llegado a ver la Sala de las Dunas con agua?

Estando dentro, no deja de ser bastante inquietante la imagen mental que uno se puede hacer, de las galerías inundadas hasta el techo, donde vemos pegado ese pedacito de plástico.

Cuando la cavidad esté completamente inundada, teniendo una diferencia de cota de -38m desde Basconcillos hasta el sifón terminal, deben ser cientos de miles de metros cúbicos de agua lo que se puede almacenar en el conjunto del sistema.
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Por cortesía de Francisco Ruiz y Edelweiss:
Sí que se llena Basconcillos, sí. Joer que acojone!
¿y cuanto puede tardar en llenarse?  :-)

13.9.10

Torca Fría Cueva del Lobo

Travesía Torca Fría Cueva del Lobo
Sábado 4 de Septiembre de 2010

Fotos Antonio J.Gordon
Fotos Antonio G.Corbalan
Video Tarantonio
Crónica de la travesía en Tierras Interiores
Por Antonio G.Corbalán

Datos Prácticos:
Coordenadas UTM (Datum E50):
Callejón de las Escalerucas: 30 T 450132 4780890 - Altura 1.310m
Boca Torca Fría: 30 T 450493 4780423- Altura 1.340m
Boca Cueva del Lobo: 30 T 451350 4780020 - Altura 1.090m
Tracks:
Carretera CA665 a Torca Fría: 3,5Km. Desnivel 450m. Tiempo invertido: 1 hora 10min.
Cueva del Lobo a Carretera CA665: 1,1Km. Desnivel 200m. Tiempo invertido: 15min.

Para información, descripción y topografías de este Sistema de la Cueva del Lobo, la referencia sin duda recomendada, es la correspondiente al Spéléo-Club de Dijon (SCD). Nunca podremos dejar de admirar y agradecer la gran labor realizada por los espeleólogos franceses en esta zona, que han trabajado durante tantos años y aún siguen.

Información del Sistema Cueva del Lobo (SCD)
Topografías (Spéléo-Club de Dijon):

Realizamos la travesía un grupo de cinco espeleólogos.
La potente corriente de aire que sale por la entrada a la Torca Fría, no deja ninguna duda de que entramos en un sistema importante y por otro lado, tampoco deja duda sobre el origen del nombre de la Torca... joer qué frio!
Como comprobaremos al salir por Lobo, en esta época del año el sistema sopla aire frio hacia el exterior, por ambas bocas.

Encontramos la travesía completamente equipada con cuerdas en fijo y en buenas condiciones, tanto los pozos de entrada como los diferentes pasamanos y resaltes, por lo que no tenemos que utilizar el material que llevamos.
La única cuerda que recomendamos revisar es la del P12 de entrada. Este pozo y el siguiente (P21) se deben hacer con exquisito cuidado para evitar la caída de las innumerables piedras sueltas que hay, que pueden impactar sobre algún compañero ó sobre la cuerda. Descendemos estos pozos dejando una prudencial distancia entre cada uno de nosotros.
Después del P21 se accede a la ventana que da paso hacia el P35 paralelo, subiendo por una estrecha fisura vertical, no exenta de dificultad. A continuación se flanquea el P35, pozo de la unión, por el correspondiente pasamanos para salir al comienzo de la llamada Carpeta Verde.
Hasta este punto, estando todo el recorrido convenientemente instalado, progresamos rápidamente sin ningún tipo de problema. Otra cosa muy distinta sería el caso de que no existiera la instalación.
A partir de aquí, en la travesía no encontraremos más pozos propiamente dichos, aunque si un buen número de destrepes y pasamanos que se agradecen mucho en los diversos desfondes sobre los que debemos transitar. Tendremos que descender un desnivel total de 250m, hasta llegar a la Cueva del Lobo.

En las fotos no veréis formaciones, se puede decir que no las hay en ningún punto de la travesía. En un par de cortos tramos de la Galería de los Minusválidos, vemos las paredes y suelo completamente tapizados de cristalitos blancos. Uno tiene completamente la sensación de encontrase en el exterior, en una montaña nevada.
Me produjo bastante curiosidad la morrena glacial que puede verse en uno de los tramos de galería por donde se discurre entre la Sala de la Cabra y la Galería del Flysh. Las vueltas que habrá tenido que dar esa morrena para llegar hasta aquí!

Tiempos:
Para un grupo de cinco espeleógos, se pueden calcular entre 5:30 y 6 horas para realizar esta travesía Torca Fría-Lobo.
Nosotros estuvimos dentro de la cavidad cerca de 8 horas, incluyendo el tiempo empleado en la visita exploratoria hacia la zona del Eurotunel. Se trata de zona algo laberíntica donde no es difícil perderse (nosotros lo logramos :-) ) ya que la topografía existente pasa a ser muy esquemática.

Concluida la travesía, la salida al hayedo desde la Cueva del Lobo es espectacular. Impresionante el frío corrientón de aire, que sopla hacia el exterior en esta época del año, para cambiar de sentido en algún momento (en invierno supongo) soplando hacia el interior, como lo demuestran la enorme cantidad de hojas de haya que hay acumuladas dentro de la cueva.

19.7.10

Solviejo - Rayo de Sol

Travesía Solviejo Rayo de Sol
Sábado 10 de Julio de 2010

Coordenadas UTM (Datum E50):
Desvio a camino, KM6 de la carretera de Secadura a Solórzano:  30 T 456174 4800885 - Altura 165m
Zona de Parking en el camino: 30 T 455543 4800503 - Altura 215m
Boca de Solviejo: 30 T 454865 4800106 - Altura 180m
Boca Rayo de Sol: 30 T 454703 4799891 - Altura 140m
(waypoints tomados con Garmin Vista HCX)
Tracks:
Parking-Solviejo: 1,1Km. Tiempo invertido: 23min.
Rayo de Sol-Parking: 1,3Km. Tiempo invertido: 22min.



Actividad:
Travesía realizada por 8 espeleologos: 6 integrantes de Espeleo50 más dos invitados a disfrutar de una mágnifica cueva por primera vez (repetirán seguro)
Tiempo invertido en la visita a la cueva: 6 horas
Se realizó la travesía por el recorrido tradicional (el de los de ingleses):
Galeria de entrada, P19, Sala de Entrada, Ida y vuelta hasta la Sala de la Neurona y el Paseo Rápido, Salade Entrada, escarpe, Rampa instalada con pasamanos descendente, P20, Escarpe Instalado, P20 en Rampa fraccionado (ojo cuerda rota), Gatera, meandro, Sala del Campamento, P9, Galerias bajas, laminador (Chocolate Crunch), P23 diaclasa de conexión con Rayo de Sol, P15 ascendente, P10 ascendente final, estrecha y apretada salida al exterior. Fin.
Travesía disfrutona donde las haya. Tiene un poco de todo, a modo de muestra. Cómoda y no demasiado exigente. Absolutamente ideal para una primera experiencia espeleológica (Previo cursillo de técnicas de vertical, claro. Que en total hay que bajar más de 80 metros de pozos y subir 25)

Comentarios a la Ficha Técnica:
Solamente hay que instalar (en doble) el P19 de entrada y el P20. Todo lo demás lo encontramos instalado y en perfectas condiciones. Magníficas cabeceras con paraboles y cadenas (Gracias ESOCAN)
La única excepción en cuanto al estado de las cuerdas fijas, es el primer tramo de cuerda en el pozo en rampa, cuya cuerda está a punto de romperse. Queda pendiente sustituir este tramo (unos 8 metros). Nosotros no pudimos hacerlo.

10.5.10

Coteron - Reñada

Travesía Torca de Coterón - Cuvío de la Reñada (Sistema de la Vega)
Sábado 8 de Mayo del 2010
Por Miguel Angel Chicharro
Coordenadas UTM (Datum E50):
Reñada Boca Inferior: 30 T 450453 4795759 - Altura: 200m
Reñada Boca Superior: 30 T 450437 4795703 - Altura: 210m
Parking Coteron: 30 T 451717 4795556 - Altura: 230m
Boca Coteron: 30 T 451252 4795391 - Altura: 360m

Fotos  (Antonio J.Gordon)
Fotos  (Miguel F.Liria)
Video

Entrada INFERIOR al Cuvío de la Reñada

Varios miembros de Espeleo50 (Zaca, Micky, Pepe, Miguel, Antonio, Hugo y Chicha), por fin decidimos acometer una de las travesías clásicas cántabras, la famosa travesía Torca de Coterón - Cuvio de la Reñada.Para ello, el viernes, nos desplazamos en 2 coches desde Madrid y establecemos en mi apartamento de Gibaja nuestro cuartel general. Hemos quedado con Miguel para que se pase sobre las 8 de la mañana del sábado por allí. A pesar de la temprana hora a la que hemos quedado con Miguel, la cena, los cubatas y el mus hacen que nos acostemos más tarde de lo debido. Pepe pone el despertador a las 7 y a pesar de sus ronquidos por fin todos conciliamos el sueño.

El dichoso despertador de Pepe ataca a la hora prevista, pero no por ello inoportuna. Empieza el movimiento y poco a poco vamos desayunando y preparándonos. Por fin llega Miguel, como siempre puntual y en 2 coches nos vamos para Matienzo.

Después de mucho tiempo deseando visitar este sistema, llega el ansiado momento. Nadie del equipo conoce la travesía, ni siquiera la situación de las cavidades, pero después de leer y releer descripciones de la misma y de ver atentamente las topos con la información acumulada en Internet y otros medios, decidimos visitar el ramal corto de la travesía, el ramal Reñada.

Como obligada medida de precaución al hacer cualquiera de las travesías en este sistema, y más teniendo en cuenta que ha habido lluvias de cierta intensidad en la zona a lo largo de la semana, nos dirigimos a controlar como anda el nível del agua en el llamado "agujero soplador" del cuvío de la Reñada. Una vez aparcados los coches en el camino que nos deja a escasos 250 m. de la entrada, nos equipamos todos, pero solo entran para ver como está el paso Zaca, Pepe y Antonio. En teoría en 5' el asunto debía estar comprobado, pero no contábamos con que en vez de entrar por la boca inferior del Cuvío de la Reñada (la quetiene la placa en memoria del espeleólogo inglés fallecido en accidente en 1992), la comprobación se debía hacer por la boca superior (que está a escasos 50 m de distancia pero a más altura). Después de un buen rato buscando el agujero soplador, lo único que han conseguido es que Pepe salga empapado y lleno de barro hasta las orejas. Consultamos de nuevo la información, y las topos, vemos que tenemos que localizar una entrada superior. Los 7 emprendemos la búsqueda y tras 5' queda localizada esta entrada.
Rápidamente se comprueba que el agujero soplador no está sifonado, para ello Zaca se ha tenido que mojar hasta la cintura en las frías aguas del lago anterior al paso. Volvemos de nuevo a los coches y saliendo marcha atrás por el camino, salimos a la carretera para ir a dejar los coches en el inicio del camino de subida a la torca del Coterón. Zaca se encuentra renqueante con un fuerte dolor en una de sus muñecas (debido a una caída reciente mientras montaba en bici), y por ello decide inteligentemente no entrar a hacer la travesía. Pepe después de haberse mojado y embarrado en la búsqueda del agujero soplador dice que no le apetece entrar y se ofrece a desinstalar el domingo (hemos decidido dejar todo instalado al no comprobar el otro paso conflictivo de la travesía, el famoso "duck"), de esta forma acompañará a Zaca.
Una vez preparadas todas las cosas y con los achiperres al hombro, iniciamos la subida a la entrada de la torca del Coterón, la cual localizamos rápidamente (en unos 20' desde los coches ) con ayuda del GPS.




Antonio se pone a instalar el pozo de entrada de 52 m. son las 13:00, mientras los demás esperamos. Súbitamente, Pepe se arrepiente de su decisión anterior y decide que quiere meterse, rápidamente baja de nuevo hacia los coches y sube otra vez con su equipo personal para juntarse a nosotros en la travesía, sabia decisión. Lentamente vamos bajando todos el pozo de entrada y por fin iniciamos la travesía. Zaca se queda fuera y se dedica a dejar los coches cerca del Cuvío de la Reñada para cuando salgamos y a pasear por la zona.
El aterrizaje bajando el P52 en las galerías de la torca del Coterón, es bien agradable por su tamaño y sus bonitas formaciones, dejando un buen sabor de boca al recién llegado. Rápidamente la galería comienza a descender y alcanzamos el P13, que presenta 2 fraccionamientos, los anclajes y la cuerda no están en muy buenas condiciones (convendría cambiarlas pronto), con cuidado vamos todos bajando, conviene dejar espacio al compañero y tener bastante cuidado con las numerosas piedras en la cabecera del pozo, yo sin apenas moverme conseguí tirar 2 piedras a Pepe, que evidentemente, le hizo responder con algún improperio malsonante, que maleducado, como si en todos los años que lleva haciendo espeleo no le hubieran tirado piedras más gordas estando colgado de la cuerda.

The Egde of the World

Bajando el P13, nos escindimos en 2 grupos, los 3 que iban delante, Antonio, Hugo y Miguel, se adelantaron para llegar a la llamada Sala del Borde del Mundo y salieron raudos en busca de una galería (Marvin Marvels) que sale de esta misma sala (un poco a la derecha y en sentido inverso según se llega a la sala) y que según la descripción de los ingleses es de las más bonitas del sistema. Cuando llegamos el 2º grupo: Chicha, Pepe y Micky, vimos la saca dejada por nuestros amigos, pero la imprecisión de la topo fotocopiada que llevábamos me hizo empeñarme en que la citada galería se tenía que coger a la izquierda según accediamos a la sala y claro, no hubo manera de encontrarla, dedicamos unos cuantos improperios a nuestros amigos por no habernos esperado (esta vez Pepe a pesar de las piedras que le tiré en el P13 hizo causa común conmigo y Micky tampoco dudo en ponerles a parir). Después de varios intentos de localizar la dichosa galería, decidimos esperar tranquilamente a que volvieran los 3, no paso mucho tiempo antes de que aparecieran, los mamones llevaban una topo mucho mejor detallada y que claramente indicaba el camino a seguir para localizarla.
Marvin Marvels

Una vez agrupados de nuevo, reemprendemos la marcha, la galería por la que se continúa es grande y cómoda, está muy bien balizada y en pocos minutos alcanzamos la cabecera del negro pozo de 69m, los que pretendan hacer el ramal de Codisera en la travesía, deben estar atentos para no pasarse del desvio y evitar así perder tiempo.

Una vez en la cabecera del P69, Antonio de nuevo, emprende la instalación del mismo, hay un largo pasamanos que conduce al primer tramo vertical, allí, se encuentra con que las cuerdas de esta instalación, están en mal estado, con flores de cierta importancia ya en las cocas, por ello, procede a reinstalar este tramo con una nueva cuerda, 2 m. más abajo está el fraccionamiento que conduce ya al tramo más largo a rapelar en este pozo. Los minutos pasan lentamente y la espera se hace larga, Miguel aprovecha y hace unas cuantas fotos, mientras, Pepe se queda un rato dormido diciendo Hugo que estaba junto a él, que ha llegado a roncar y todo, afortunadamente la temperatura no es muy baja en esta travesía y no nos quedamos fríos.
Por fin Antonio ha montado la nueva instalación (a pesar del mogollón de cuerdas, cintas,maillones y mosquetón gripado que hay en el último fraccionamiento) y ha llegado a la repisa casi 50 m. más abajo. La cuerda del siguiente tramo de 19m a bajar, está también en muy mal estado, Antonio decide sustituirla por una nuestra, mientras tanto, el resto de espeleólogos vamos bajando y nos reunimos en la base del P69.
Miguel, es el último en bajar, le habíamos indicado que cortara la cuerda de 60 montada por Antonio, desde el tramo de cabecera hasta el fraccionamiento que daba acceso al tramo más vertical del P69, simplemente 3 m. La cuerda que estaba instalada fija a partir del último fraccionamiento, es decir la cuerda original instalada, parecía encontrarse en buen estado y se podía utilizar, de esta forma si Miguel cortaba la cuerda de 60 (quitándole los 3 primeros metros) y bajaba por la fija, recuperábamos 57 m de cuerda y nos la llevábamos.
Finalmente, Miguel, por un malentendido, baja por la cuerda instalada por Antonio y con su navaja, en la repisa a -50 del P69, corta no se muy bien el qué (las orejas y alguna otra parte del resto de los participantes en la travesía parece que salieron indemnes después del corte realizado por Miguel).

A partir de aquí, cambia totalmente el aspecto de la cueva, las dimensiones se reducen notablemente con respecto a las galerías anteriormente recorridas en la parte superior y además se hace mucho más deportiva, con frecuentes trepadas arriba y abajo que obligaban a estar muy atento a cada paso que se daba. La balización de la travesía es perfecta y en ningún momento se producen despistes que produzcan perdidas de tiempo y energías a lo tonto.
Poco a poco la travesía nos va ofreciendo novedades permitiéndonos así descubrir sus secretos y manteniendo siempre el interés, encontramos un curso activo sin apenas agua corriente, pero si agua embalsada que, en mi caso, por empeñarme en seguir esta vía, me hace terminar más mojado de lo prudente.

Sin prisa pero sin pausa, vamos confirmando que nuestro progreso por las galerías es el adecuado, reconociendo ciertas partes evidentes descritas en la topografía, así, trepamos al lado de las "almenas del castillo" y pasamos al lado del "monje rojo", no sin antes, haber descansado y repuesto energías comiendo y bebiendo, en una zona muy bonita, cómoda,arenosa y concrecionada, donde también hacemos alguna foto de grupo. Al proseguir nuestro recorrido, vemos marcadas algunas pintadas en inglés en zonas claramente visibles de la pared, "OUT" es su mensaje, quién lo iba a decir, saber idiomas es útil hasta en las cuevas en este mundo globalizado.

El avance por esta zona de la cueva se hace de forma rápida y llegamos por fin al famoso paso sifonante del "duck", los primeros en llegar respiramos aliviados, apenas hay agua y el famoso paso se puede atravesar sin problemas, la salida por el Cuvío de la Reñada estaba asegurada, pero rápidamente y sin dar tiempo a que lo vean los rezagados, montamos un numerito de lamentaciones y juramentos malsonantes, blasfemando contra el jodido paso del "duck" por estar sifonado y ser infranqueable. A más de uno de los rezagados le cambió la cara, nuestra representación había resultado suficientemente convincente, Micky nos maldice, le habíamos dado un susto demasiado grande y apela a más respeto por nuestra parte hacía él, debido a su

condición de hipertenso, pero al ver que todo era un montaje por nuestra parte no puede evitar poner una cara de inmensa felicidad, !!!menuda papeleta tener que volver a salir por la torca del Coterón¡¡¡.

Nos enfrentamos al paso del "duck", como no puede ser de otra forma, cuerpo a tierra y rebozándonos en el barro en mayor o menor medida en función de la habilidad y las fuerzas de cada uno. La salida se hace más larga de lo que parece según la topografía y entramos en la zona de barro, de mucho barro, de muchísimo más barro, rampas con cuerdas de cañamo y algún que otro paso estrecho, por fin aparece el "agujero soplador" y uno tras otro nos vamos mojando de nuevo en mayor o menor medida según habilidades, mientras Antonio graba algunas tomas de video mudo según va pasando el personal. Por fin, como último obstáculo, atravesamos las frías aguas del lago previo al duck, en sentido de entrada, el nível del agua alcanza por lo menos el ombligo sino más y desde luego nos hace estar bien despiertos debido a su temperatura.

De inmediato, al final de una rampa ascendente, se vislumbra la luz del atardecer, bañada con el verdor de las hayas, tras la silueta triángular de la boca superior del cuvío de la Reñada. Nos abrazamos y felicitamos mutuamente por haber conseguido nuestro objetivo y por supuesto nos hacemos una foto de grupo con al menos 1 kg de barro acumulado entre todos de cintura para arriba. Son las 20:00 horas, hemos tardado 7 horas en hacer la travesía a un ritmo bastante sosegado, pero lo más importante es que hemos disfrutado de ella con enorme placer, probablemente repitamos en el futuro.

Nos dirigimos al camino de acceso a la carretera, dónde encontramos a Zaca. Hugo lanza un comentario entre inocente y venenoso sobre recoger las cuerdas del P52 y del P69 ya mismo de la torca del Coterón y mientras se organiza el típico rastrillo espeleólogico a la salida de una cueva de cacharros, cascos, monos, mientras te cambias de ropa, Pepe y Miguel deciden desinstalar y recuperar las cuerdas de torca del Coterón, no sin antes Miguel cruzar una llamada con su mujer.

Son las 20:45, cuando Miguel y Pepe salen con el coche camino de la boca de Coterón. Pepe ya conoce el camino perfectamente, es la tercera vez que sube en el día, solo quizás algún pastor de la zona pueda arrebatarle este pequeño record quizás hasta Guinnes y todo.

Mientras el equipo desinstalador está en la faena, el resto vamos a tomar unas cervezas a un bar cercano que está hasta los topes, no en vano, se televisa la emocionante penúltima y casi decisiva jornada de la liga de fútbol española donde el Real Madrid y el Barsa se la juegan, para sorpresa nuestra, la mayor parte de la gente es seguidora del Barcelona, pero nosotros a lo nuestro, la cerveza y la charla sobre temas espeleológicos. Decidimos volver a Gibaja para unos ir preparando la cena y otros volver de nuevo a esperar a Miguel y Pepe, no sin antes tomar otra cervecita en la plaza del pueblo y después preparando algo de comida y bebida para nuestros héroes desinstaladores.
Zaca y yo nos quedamos en Gibaja, Micky, Antonio y Hugo van al encuentro de Pepe y Miguel al aparcamiento de acceso a la torca del Coterón.
Tras un horario razonable Micky nos llama para informarnos de que ya ven las luces de Pepe y Miguel. Han salido ya de la torca y 1 hora más tarde nos juntamos todos de nuevo en Gibaja.
Resulta que Miguel y Pepe se han despistado volviendo desde el P69 hacia el pozo de entrada de Coterón, no ha durado mucho el despiste, pero han estado 30' conociendo otras galerías de la cueva.

Después de la reconstituyente cena y animada charla espeleológica saborando unos buenos cubatas y mojitos, el sueño empieza a restar miembros en activo. Tras una partida de mus cerramos la velada.
Estoy plenamente convencido de que nuestras aventuras espeleológicas tendrán continuación.

5.4.10

Travesía Canal-Valle

Monigotes (27/3/2010)

Por Antonio G. Corbalán
http://tierrasinteriores.blogspot.com/2010/03/monigotes-2732010.html


Video de la Travesía

Coordenadas UTM de la Torca de la Canal:
30 T 469605 4793479 - Alt: 190 - Datum E50

El viernes decidí ver a mis amigos de Espeleo50 y llamé a Pepe. Como Pepe no cogía el teléfono llame a Zaca. Quedamos en una casa rural de Rasines cercana a la salida de la Cueva del Valle. Me fui pronto y para hacer tiempo pasé por Ramales y me tome un sándwich con sidra en el Mesón de la Tierruca. Al poco me encontré a los recién llegados de Madrid: Pepe, Hugo, Zaca, Miky, Antonio y Tripi. Se apresuraron a poner la mesa y sacar cosas apetecible. Casi a las doce de la noche volví a cenar de nuevo con mucho sentimiento de culpabilidad. En la sobremesa salió a relucir una botella de ron, pero preferí reservarme para cuando acabasen las actividades deportivas...

La intención que tenían era hacer la travesía Torca de la Canal→Cueva del Valle. Y sobre todo pasárselo bien. Mi problema era que deseaba hacer varias cosas a la vez. Por un lado ir a escalar a Peña Cigal (Liébana) y por otro hacer espeleo con los amigos. En realidad la cueva me daba un poco igual, era más bien el evento social lo que me motivaba. La cuestión se iba a resolver sola si hacía mal tiempo el sábado, pero si amanecía un día soleado, tendría que decidir. Y me molestaba decidir. Siempre me ha molestado decidir. Cuando decides siempre recortas algo que habrías querido vivir. Hay personas a las que decidir apenas les cuesta. Como al protagonista de “Up in the air”. Y a los que no cargan con nada en la existencia no les cuesta nada decidir. No tienen nada que perder ni nada que ganar. Pero yo soy de los que tienen apegos en la vida. Y una cosa curiosa: cuantos más apegos tienes en la vida menos disfrutas de ella.

El sábado amaneció nublado, llovió un poco y me mareaba tanta primavera. Me levanté haciendo el pavo y la cabra. Amelia me dijo que en Liébana estaba soleado. A pesar de ello decidí ir de cuevas. A saber si cuando llegara a Caloca había cambiado el tiempo. Mientras desayunábamos llego Miguel. Le trajo un libro de panes y bizcochos a Zaca(50) y otro libro de vinos y bebidas a Pepe(52). Y además un bizcocho de chocolate para todos. Fue una entrañable situación.

Para la Torca de la Canal fuimos los ocho en la sufrida furgoneta de Zaca. La vuelta, desde la Cueva del Valle, se puede hacer andando en diez minutos. A pesar de haber estado tres o cuatro veces no recordaba nada de cómo llegar hasta la boca. Una vez en las cercanías me resulto familiar el vallecito donde se ubica. Me metí con Hugo por una pista para bajar a la vaguada, pero estaba impracticable la zona. Acabamos yendo bosque a través durante unos minutos siguiendo las voces de los compañeros que, a su vez, seguían las indicaciones de un GPS.

Torca de la Canal. Una misteriosa entrada en rampa entre dos paredes de musgo nos lleva hacia una hermosa galería que va tomando altura. Al cabo de unos minutos de descenso entramos en una zona de gateras terrosas. Mientras Zaca se peleaba con una gatera, hice algunas fotos. De las gateras se sale por un paso muy característico que nos coloca en un meandro alto y bastante estrecho. En éste se avanza en oposición a media altura. A Miky se le cayó en un descuido la saca al fondo del meandro y tuvieron que hacer pesca de sacas para recuperarla de la estrechez.

Luego, meandro alante, un par de pozos cortos –el segundo sumamente estrecho- nos depositan en una galería que, después de tantas gateras y estrecheces, invita a relajarse. Siguiéndola un minuto se desemboca junto al libro, que ya no está, usado para verificar el paso de los espeleólogos -en dirección a la Cueva del Valle o a la Torca de la Canal- cuando se viene de la Torca de los Caballos. Alguien se ha llevado el libro, dejando solo la funda de plástico vacía.

A partir de aquí se sigue una sucesión de galerías fósiles -mayormente cómodas- aunque implican el paso de laminadores o de galerías bajas. La señalización es excelente, pero en algunos puntos un inconsciente se ha pasado poniendo cruces de tizne en las galerías que no son correctas para continuar la travesía. En poco tiempo llegamos a dos pozos, de ocho y diez metros, y, después, a la Sala de la Lluvia, llamada así por la cascada de gotas que cae en ella. Allí estuvimos esperando a Miky, Antonio y Tripi un buen rato. Cuando ya pensábamos volver a buscarles escuchamos sus voces. Se habían metido por una galería incorrecta pero se dieron cuenta enseguida. Mientras esperábamos hice tres monigotes de barro -me recordaban a Epi, aunque yo no intentaba imitarlo- que puse, bien atentos, a vigilar en tres direcciones cardinales. Esos tres monigotes eran similares a mi mismo, y a todos mis compañeros, navegando por la existencia. No quise profundizar en esa reflexión.

El tránsito por la Galería de la Luna es cansado debido a su poca altura. Obliga a ir agachado -o a gatas- durante largos trayectos que van amontonándose en los riñones. A menudo me adelantaba al grupo. Por alguna razón ese día cogía velocidad sin proponérmelo. Luego me quedaba esperando un rato en silencio mirándome por dentro. También cuando en la Galería del Sahara aparecieron conjuntos de bonitas formaciones me pare a hacer fotos y a descansar los riñones. Un poco más allá entramos en la, así llamada, Galería Cómoda. Aquí ya íbamos mucho mejor de ánimo, y no como al principio, en que el avance se hacía cansino con tantos incidentes. La bajada a la Playa marca un cambio muy marcado en el estilo de la travesía. A partir de ese punto tendremos que negociar multitud de pasos acuáticos por el lugar que menos cubra.

Antes de iniciar esta etapa era indicado parar a comer. Salieron a la mesa unos bocadillos hechos con el pan fabricado por Zaca. Excelentes bocadillos. La verdad es que últimamente no me preocupo demasiado por la comida en la salidas espeleológicas de un día y gorroneo sin ningún reparo. Así ayudo a los demás a no comer demasiado. Sea como fuere teníamos escasez de agua embotellada aunque de sed no íbamos a morir con el río Silencio allí al lado. Después ya veríamos que infección cogíamos.

Si no fuera por los incómodos caos de bloques, desde la Playa sería un paseo terminar la travesía. Pero esos tres o cuatro caos tienen poca señalización debido, principalmente, a que el agua se la lleva en las crecidas y, por otra parte, las huellas también se borran por lo mismo. Así que hay que negociarlos de forma original, al menos en la zonas más cercanas al río Silencio. El primer caos lo pasamos por un sistema de gateras bastante jodidas. Hubo que quitar un bloque. Luego comprobamos que había un paso mucho más cómodo. El segundo y tercer caos no me acuerdo ni como eran, ni como los pasamos. En cuanto al último caos cada uno paso por donde Dios le dio a entender, es decir el paso del caos fue un caos. Finalmente desde este último caos ascendimos a una zona fósil y volvimos al nivel del río por un resalte equipado con cuerdas. En un minuto vi la luz del día.

Nuestros ruidos cavernícolas alertaron a unos niños que andaban con su papá por la entrada de la Cueva del Valle. Greta me dio conversación desde el primer momento. Cuando me vio quitarme las botas llenas de agua, y se dio cuenta que no me importaba, y que en las cuevas no tenía que comer tres veces al día a horas fijas, quedo seducida. Le grito a su papá que ella quería ir también a una cueva. Fuimos un rato acompañados por Greta y su hermanito Bruno hasta cerca de la casa donde nos alojábamos. Una hora después, eran como las seis, recogí mis cosas y volví hacia Setien para preparar otra excursión, ésta vez relacionada con escaladas.

4.3.10

Muget

Muguet (20 y 21/2/2010)
Por Antonio G. Corbalán

...hace mucho tiempo que llevamos entre manos el proyecto de conocer la Red del Gándara. Conocer no es lo mismo que explorar pero tampoco se parece a hacer turismo espeleológico. A veces, de forma esporádica, se suman a este proyecto personas que desean tener un contacto con esta gran cavidad y que, de alguna sutil manera, nos animan aún más a seguir conociéndola. Sin embargo el respeto a la cueva y el respeto al trabajo de los exploradores actuales determina el espíritu de nuestras idas y venidas. Nos gustaría dejar la cueva como si no hubiésemos estado nunca. Sabemos que esto es imposible, el medio subterráneo es muy frágil y nosotros somos bichos grandes, torpes y sucios, pero, por lo menos, podemos esforzarnos por pisar en lo ya pisado y minimizar nuestro impacto. Es por eso que somos muy circunspectos con las invitaciones a participar en estas incursiones que, además de lo dicho, conllevan actualmente un vivac como mínimo. De hecho es mucho mejor hacer dos vivac y hemos llegado a realizar en alguna ocasión tres vivac con estancias que llegan a los cuatro días.

En esta ocasión la idea era entrar el viernes por la tarde para alcanzar el vivac 2, cerca de la Sala Muguet, y desde allí conocer durante la jornada del sábado las grandes galerías de la zona SW. Sin embargo la necesidad de asistir a una asamblea del club SCC con algunos puntos del orden del día importantes nos obligo a permanecer hasta últimas horas de viernes 19 en Santander. Esto aconsejo entrar el sábado por la mañana muy temprano y dejar el vivac 1 como campamento base. Inicialmente esperábamos que viniesen como invitados Miguel SCC y Julio pero, finalmente, distintas circunstancias redujeron el equipo humano a Manu, Miguel y yo.

Era una noche fría y estrellada la del viernes después de muchas jornadas de mal tiempo. Ya tarde cenamos en la fonda-restaurante Coventosa de Asón, donde también nos quedamos a dormir. Sobre las siete de la mañana del sábado estábamos en movimiento y al filo del frío -pero despejado- amanecer nos metimos por la boca de la Cueva del Gándara. Tras una pesada marcha de aproximación inicial hicimos una alto para almorzar en el vivac 1. Comprobamos que los depósitos de víveres podrían alimentar a un regimiento durante varios días. Allí dejamos todo lo no necesario para nuestro viaje hacia la zona SW. Los sacos, la comida, los infiernillos, la ropa de abrigo, etc.

El camino hacia la Sala de Muguet nos despisto un poco en varias ocasiones. El mecanismo psicológico de bajar el nivel de atención cuando crees conocer una ruta nos hizo caer en confusiones tontas por la Red de la Lucarne. Esta zona es, por lo demás, fascinante debido a la intricada maraña de galerías de tamaños medios, con varios niveles y multitud de interconexiones. Además menudea una delicada decoración en las paredes, techo y suelo. Al pasar por la caótica sala que continua la red anterior recorrimos un camino alternativo mucho más cómodo. Los reflectantes que dejamos en nuestra última visita nos parecieron de gran ayuda para localizar referencias clave.

En la Sala Muguet tomamos las grandes rampas arenosas que nos llevaron a su parte alta. Ubicados en este punto y después de varios intentos de seguir las huellas, localizamos una estrecha diaclasa que, seguida de un larga gatera, desemboco en un amplio espacio. Tras otra estrechez puntual, y el muy delicado destrepe de un pozo corto, volvimos a emerger a otra galería amplia que se cortaba en ambos sentidos a poca distancia. De nuevo otro paso estrecho, camuflado en la parte baja, nos permitió continuar hacia el SW por una galería con desfondes y chimeneas goteantes. En esta parte tuvimos que instalar un pasamanos y un pozo de cinco metros. Así, con este rosario de pequeñas dificultades mantenidas, dimos con una pequeña red de galerías semiactivas. Por una de ellas que se prolongaba hacia el SW emergimos finalmente -a través de un grueso puente de roca- a una gran galería.

El cambio de tono en las dificultades nos animo. Poco más allá una sala redondeada marcaba una importante confluencia de conductos. Decimos tirar por el que nos resulto más sencillo, aparentemente más transitado y hacia el SW. A pesar de ello nos vimos obligados a realizar desagradables pasos atléticos sobre bloque resbalosos, aunque las dificultades fueron disminuyendo poco a poco. Pasado un rato llegamos a un lugar de suelo muy liso y limpio formado por una inmensa colada. Eran ya las tres y aprovechamos para comer en esta agradable plataforma.

Un poco más allá del lugar donde comimos la galería se cerraba -salvo chimeneas que requerían escaladas o galerías colgadas-. Volviendo sobre nuestros pasos tomamos un ramal evidente que enseguida tomo la misma dirección SW, la de nuestros deseos, en forma de una galería estrecha y con grandes alturas. Nuestra sorpresa más agradable vino poco después y queremos pensar que el destino nos dio el premio al tesón. Un conjunto de excéntricas delicadas, formando pequeños grupos en las paredes y el suelo de la galería, desafiantes a la inteligencia de los humanos, se desarrollaba durante unas decenas de metros nutriéndose de las incompresibles condiciones que las generan. Hicimos bastantes fotos. Por suerte un conducto paralelo permitía continuar sin rozar la zona de las excéntricas. Nos encontramos con un pozo ascendente instalado con una seductora cuerda que nos invito a subir.

La galería a la que ascendimos era muy grande. Aquello empezaba a tomar el tamaño de las otras grandes galerías del Gándara. Encontramos hacia el NE importantes grupos de formaciones masivas y, poco más allá, bifurcaciones a niveles superiores. Por una de ellas llegamos a una inmensa colada en forma de rampa con gours cuajados de cristales de calcita. Por la más ancha y principal de ellas avanzamos hacia el SW centenares de metros atravesando grupos de espectaculares formaciones hasta llegar a una sala redondeada, con derrubios, en la que fuimos incapaces de encontrar continuación.

Emprendimos la vuelta como a las seis PM. Miguel le dedico casi una hora a investigar las otras galerías que confluyen en la Sala Muguet. Mientras tanto yo intentaba hacer fotos a la sala y Manu pasaba frío. De nuevo en marcha paramos varias veces a realizar fotos en las grandes galerías que forman el camino hacia el SW. A las diez y media, tras una jornada de catorce horas, volvíamos al vivac 1. Cenamos principalmente sopinstan, callos y puré de patatas. Mi saco, enmohecido y húmedo, no era muy acogedor, pero no pasé ningún frío, salvo en los pies. Eso, la copiosa cena y extraños sueños que me asaltaban hicieron que durmiese de forma intermitente. El reloj debería haber sonado a las seis y media. A las ocho y media, aburridos de estar en el saco, nos levantamos, desayunamos y emprendimos la vuelta a la superficie.

A las once y media estábamos ya junto a la nueva furgoneta amarilla, color saca, de Manu. Soplaba en Soba un viento sur furioso. Para celebrar la belleza del interior de la tierra y la belleza de la superficie de la tierra nos tomamos unas rabas con vinos y cervezas en el bar Coventosa de Asón. Notamos que la gente estaba de buen humor. Seguramente el buen tiempo del sábado y del domingo estaban haciendo su efecto. Y a nosotros también nos estaba haciendo su efecto la impresionante belleza de la Red del Gándara junto con el día resplandeciente y los vinos que habíamos tomado. Nos propusimos una nueva incursión a la zona SW del Gándara para mediados de abril, después de Semana Santa, con una previsión de entrar el viernes por la tarde y dos vivac, saliendo el domingo por la mañana. Para la zona SW nos parece suficiente, de momento, con estancias cortas. Harina de otro costal será la zona del vivac 3 para la que necesitaremos una aproximación de, al menos, seis horas desde la boca de la Cueva del Gándara.

29.1.10

Exploración

Exploración (23/1/2010)
Por Antonio G. Corbalán

Todo fue bastante fácil en la reunión del Polideportivo (UNICAN) el viernes pasado. Manu, Miguel (SCC) y Luis querían seguir bregando en las exploraciones de Udías. Concretamente en la continuación del pasamanos que habíamos iniciado en diciembre pasado. El resto del grupo en activo decidieron hacer una visita a la Torca del Mostajo. Miguel, mi compañero habitual, se sumo al grupo explorador. Preparamos el material necesario, quedamos en Monpía a las diez menos cuarto y nos fuimos a dormir.
Manu había olvidado la saca de las baterías en casa y cuando se dio cuenta, en Monpía, volvio a buscarla con prisas. Mientras tanto continuamos a Puente de San Miguel para reunirnos con Luis. Nos encaminábamos a la mina de Sel del Haya por su entrada principal. Se trata del acceso más rápido hacia las galerías de la Luna Llena que estamos explorando. En algo más de media hora se accede a la zona cárstica por galerías mineras que conservan gran parte de sus instalaciones, aunque en un estado lamentable (ver: http://mti-cantabria.blogspot.com/2009/08/mina-hermosa-mina-sel-del-haya.html) Finalmente una desviación que apenas llama la atención conduce a un paso agaterado y se desemboca en la base del Pozo Pasteloso.
Mientras Miguel (SCC) y Manu se quedaban retirando algunas cuerdas del Pozo Pasteloso los tres restantes nos adelantamos hasta el cruce de la Galería de la Rana con el Meandro de las Excéntricas. Hicimos algunas fotos a las hermosas excéntricas de yeso que tapizan la galería y que van aumentado de tamaño, al alejarse por la galería, hasta hacerse arbóreas.
Luego nos movimos por una zona de cornisas arenosas y pequeños desfondes hacia el gran desfonde que íbamos a terminar de instalar. Miguel (SCC) y Luis partieron a revisar unos pozos en la Galería de la Rata, pequeño bucle que se forma con la de la Rana. El resto fuimos hasta el Púlpito Central del desfonde. Mientras Manu rumiaba lo qué iba a tener que trabajar, fui a escalar un pequeño resalte con la ayuda de Miguel. Un par de pasos algo resbalosos asegurados por un natural y se me acabaron las dificultades. Accedí a una galería colgada. Instale dos parabolts y fije la cuerda. Entusiasmado por la continuación eche un rápido vistazo y ¡bingo! la galería se bifurcaba en tres galerías más amplias. La más pequeña, a la derecha, desembocaba en el falso final del desfonde grande permitiendo cortocircuitar la instalación pendiente. Esta zona estaba sembrada de grandes bloques sobre un conjunto de plataformas a diferentes niveles. Enseguida se alcanzaba un desfonde más impresionante todavía. Una enorme chimenea procedente de las alturas cruzaba y se hundía en un salto de altura impredecible. Al otro lado la continuación de la Galería de la Rana resultaba evidente. Pudimos observar, sin duda, que era una galería meandrosa y profunda, de unos veinte metros de altura, con dificultades de tránsito.
Después de reunirnos comprobamos que las otras dos bifurcaciones conducían a un ancho pozo común. Manu se preparo para realizar un nuevo pasamanos en lo recién descubierto con las dificultades añadidas de la mala calidad de la roca, su verticalidad y su falta de rugosidades. Miguel y yo volvimos al inicio del desfonde para topografiar y coger más material.
Mientras Manu comenzaba su batalla personal, Miguel y yo comenzamos otra batalla también. Cada vez que tocabas el lápiz o el cuaderno lo pringaba todo de barro plastelinoso. La brújula y el clinómetro solo podían leerse si se usaba una luz lateral adicional, y el puntero láser requería un pulso notable. Sea como fuere conseguimos realizar la topo hasta el final del desfonde. Miguel (SCC) y Luis aparecieron cuando estábamos acabando y se encargaron de recoger algunas cuerdas sobrantes. Como Manu estaba bastante cansado cambiamos de tercio y comenzamos la instalación de un pozo que comenzaba en la base del resalte de acceso a la galería colgada.
Al principio nos pareció que el pozo iba a ser muy profundo. Bien pertrechado Miguel comenzó el descenso. Quince metros más abajo el estrecho pozo desembocaba en una caótica sala de medianas dimensiones tapizada de una fina capa de barro. Por un lateral de la sala pudimos bajar algunos metros hasta un balcón sobre otra sala caótica, pero enorme en ésta ocasión. Para esa hora Miguel (SCC) y Luis habían empezado a salir y Manu amenazaba con irse, así que Miguel y yo dejamos el trabajo y nos reunimos con todos los demás algo más allá del Pozo de la Rana. Salimos en poco tiempo sin echar ninguna carrera por las largas rampas de la mina.
Afuera caían finas gotas de lluvia. Fuimos a picar raciones con cervezas en el cercano bar La Gándara. Una bonita exposición de minerales rodea la pecera del bar. En la pecera siguen nadando tres pirañas que contribuyen a dar un toque peculiar al restaurante. Todo esto nos ayudo a olvidar rápidamente los barrizales de Udías. Sin embargo, a pesar de lo ingrato de la zona de exploración, nos dimos cuenta que estábamos enganchados a seguir explorando.
Una buen rato después, llegando a Puente de San Miguel, el coche de Manu dejo de funcionar. Una gran nube de vapor flotando sobre el motor indicaba que algo no iba nada bien. Por suerte un par de empujones permitieron meter la furgoneta verde en aparcamiento de la gasolinera. Allí dejamos a Manu, acompañado por Luis, esperando la grúa, mientras los dos Migueles y yo volvíamos a Monpía. Para la próxima ocasión quedaba descubrir lo mejor...

Ruido

Ruido (17/1/2010)
Por Antonio G. Corbalán

Lo opuesto al silencio es el ruido. Había mucho ruido. Ruido en la mente, ruido en tu interior y un paisaje ruidoso en si mismo. Todos los alrededores de Solviejo se habían transformado en una ruidosa plantación de eucaliptos. Un día gris y poco saludable encuadraba la situación.
El ruido no era más que un reflejo deformado del ruido cotidiano, ese rumor que nos acompaña y nos corroe sin cesar, y que aceptamos sin rechistar como si fuese equivalente al silencio. Los espeleólogos, Manu, Miguel, Julio, Luis, Alicia, Izaskun, Eva y yo, nos repartimos. Utilizamos el coche de Julio y el mío. Paramos en Solórzano, mientras los que iban en el otro coche compraban algún detalle de última hora y, ya juntos, continuamos hacia el alto que permite el paso hacia la Junta de Voto.
Hace más de diez años visite Solviejo varias veces. La pista de aproximación que utilizábamos acababa en una casa en la que vivía una familia de vaqueros. Las hijas eran muy guapas. Lo había olvidado todo salvo la fugaz imagen del padre y las hijas. Ahora existe otra pista que va bastante más abajo y que, aunque deje más lejos de Solviejo, permite que gran parte del sendero se haga llaneando.
No tomamos la pista que utilicé en aquella época, sino ésa otra. Había barrizales y meter las botas en los lodazales no me produjo placer alguno. Me pareció que la caminata perdía su belleza. Sin embargo la boca de la cueva me resulto igual de hermosa que la primera vez que la visité. Recordé un búho real que tenía su morada en alguna galería próxima a la entrada. ¿Que habrá sido de ese maravilloso amante del silencio? Quizás haya muerto de tristeza, o de viejo, o tal vez decidiese cambiar de vivienda huyendo del ruido de las excavadoras que preparaban el eucaliptal.
Lo primero fue encontrar la Torca Rayo de Sol. Cuando bajas al fondo del primer pozo a la hora adecuada y si el día es soleado un rayo de sol llega hasta el mismo suelo donde pisas. A veces algún arbolito raquítico lucha por sobrevivir en el fondo de la sima. Todas mis referencias habían desaparecido tragadas por el bosque de eucaliptos. Pero, por suerte, la vaguada donde esta la boca, que recordaba como clave de su localización, estaba ubicada por Miguel desde hacía poco. Al llegar a la vaguada tire, seguía mis recuerdos, para la derecha y aunque intuitivamente algo me decía que nos estábamos yendo demasiado lejos termine de subir el vallecito hasta que se abrió a un bosque de tipo autóctono. Así me quedo claro que la boca se encontraba bajando a la izquierda. Cuando llegué todo el grupo estaba junto a la fisura que da entrada a la sima. Se notaba que la habían ensanchado; además estaba instalado el primer pozo.
De vuelta en Solviejo comprobamos que las instalaciones del pozo de entrada eran impecables. Acero inoxidable y un par de argollas por descuelgue. Un pequeño roce inevitable podía considerarse sin importancia si solo se utilizaban las cuerdas para descender. La espera en las bajadas fue larga. Ocho personas, a poco que tarde cada una, son más de quince minutos. Pero para compensar se podía apagar la luz y contemplar, como en una gran pantalla de cine 3D, las evoluciones de cada espeleólogo que descendía. Luego nos fuimos a conocer la parte de la cueva que llaman “El Viaje Rápido”. Nos llevo hasta las tres y media de la tarde volver a la gran sala de entrada y vimos casi todos los rincones mostrados en la topografía.
Era la hora de comer pero había olvidado traer comida o, quizás más bien, no había traído comida por dejadez. Alicia, Julio y Luis me dieron algo. Fue más que suficiente. Quizás el silencio me alimentaba ese día.
Algunos deseaban volver a casa temprano y yo estaba entre ellos. Pero también quería reconocer con más detalle los pisos inferiores de Solviejo y eso no nos iba a llevar demasiado tiempo. Nos encaminamos hacia el pozo que cortocircuita la travesía clásica (ese pozo lo descubrimos hace años -por casualidad- la primera vez que preparamos la travesía Solviejo-Rayo de Sol) y después de bajarlo me di una vuelta por ese nivel. Creo que la travesía clásica también desemboca en esta zona pero no tengo claro donde exactamente. La topografía resulta algo confusa en algunos aspectos.
Mirando con reconcentrada atención la topo conseguí recordar los pormenores de la travesía. Para continuar bajamos un pocete de cinco metros y torciendo a la izquierda, enseguida dimos con Chocolate Crunch Series. Poco más allá un pozo descendente realiza la conexión con Rayo de Sol. Para mi los objetivos estaban cumplidos y hubiera salido tranquilamente mirando algunas ramificaciones, como la que lleva a la travesía clásica, o la del Pool Pitch. Pero la mayoría quería terminar la travesía. Julio, Manu, Izaskun, Eva y Alicia se quedaron para seguir y Luis, Miguel y yo volvimos hacia Solviejo. La pregunta que me hacía era si encontrarían puestas todas las cuerdas para salir por Rayo de Sol.
Ya fuera las luces naranja de un pueblo cercano generaban un ruido visual inaceptable. Observe el vuelo de unos murciélagos saliendo y entrando de la cueva. Sus suaves aleteos traían silencio a la noche. En la lejanía ya no oía el ruido del valle -machacón por la mañana- aunque tampoco escuchaba silencio. Me consolé pensando lo transitorio que es el ruido.
Al salir de Solviejo había retirado las cuerdas del pozo de entrada, error que enseguida hubo que remediar. Al cabo de un rato no muy largo oímos, desde la boca, a varios compañeros en el fondo de la Sala de Entrada. Manu y Alicia volvían porque no habían encontrado la cuerda del segundo pozo de Rayo de Sol. Los tres restantes se habían quedado a esperar para salir por el otro lado. A partir de este instante todo fue confuso. Miguel y Luis bajaron a poner una cuerda en Rayo de Sol, era ya de noche. Al cabo de un corto rato escuché voces más cercanas. La voz de Julio resultaba claramente distinguible en el fondo del bosque. Poco después estábamos todos reunidos de nuevo en la boca de Solviejo. Resulto que la cuerda si estaba puesta...
Volvimos a Solares directamente. Era algo tarde y, aunque el viento estuviera ausente por completo y las estrellas no se vieran, el ruido lo estaba invadiendo todo de nuevo.



16.1.10

Lagos

Lagos (Navidades del 2009)
Por Antonio G. Corbalán

28/12/2009

El agua transparente, cálida, profunda y calmada siempre ha sido uno de los principales motivos de mi existencia. Tocarla uno de mis principales placeres. Vosotros no lo podéis comprender de ninguna manera. Porque vosotros ni sois peces, ni lo habéis sido nunca. Aunque tal vez sí llegarais a serlo -en el futuro o en el pasado- podríais entender de lo que hablo (pensándolo bien, quizás alguno de vosotros haya sido un ser acuático en el futuro o en el pasado... o se haya metamorfoseado recientemente) Por esta razón, y no por ninguna otra, es por la que he tomado la determinación de encontrar el lago perfecto, un útero sin límites. Pero no os engañéis pensando que se trata de un placer táctil sin más: solo es la llave que abre el Viaje.
A lo largo de mi vida he visitado numerosos lagos que reunían algunas de las condiciones que, parcial o totalmente, debe reunir un lago perfecto: calided, transparencia, profundidad, calma... Si solo reúne alguna de ellas o solo las reúne de manera imperfecta -o parcial- entonces la búsqueda debe continuar. En esta búsqueda he visitado lagos en calma, profundos y transparentes, pero fríos, como el Lago del Alba o los Lagos Azules de los Pirineos. O como el Mar Rojo: profundo, increíblemente transparente y cálido, pero no en calma (al menos en su superficie) O como el Embalse del Quipar o el del Cenajo cálidos, profundos, pero no transparentes, ni calmados por completo. O como Fuente Kaputa a la que falta la transparencia. O como la Cámara de Privación Sensorial a la que falta la profundidad. Y muchos más que no nombraré ahora por falta de interés en darlos a conocer, incluso sabiendo que es muy difícil que alguno de vosotros n'dinen decida visitarlos.
El Lago de la Sima Destapada es casi perfecto: cálido, calmado, profundo... y transparente mientras no se rocen ni paredes ni los fondos. Pero llegar a este Lago tiene un precio elevado. Se encuentra a más de 230 metros de profundidad en una sima con algunos pozos estrechos y algunos pozos grandes. El Pozo Salva tiene 120 metros más o menos. En realidad esto carece de importancia para un espeleólogo medio. Lo que realmente eleva el coste de alcanzarlo es el simple hecho de que hace calor -más de 30ºC- y hay humedad -casi 100%-. Cuanto más abajo peores condiciones. El problema tiene poca importancia si no se realiza movimiento alguno, pero si quieres salir de la sima deberás ascender con esfuerzo mantenido. He aquí el quid de la historia: salir sin deshidratarse. Además deberás sacar todas las cuerdas que hayas puesto para bajar; pero llenas de barro.
Había estado hablando con Mavil para que me ayudase a instalar con cuerdas fijas -ya usadas un tiempo pero en buenas condiciones- la Sima Destapada. Esto ahorraría a cualquiera que desease bajar al lago la mayor parte del trabajo de poner las cuerdas y, sobre todo, el penoso trabajo de recogerlas y sacarlas. Mavil nunca había sido muy partidario de volver al Lago de la Destapada pero en esta ocasión lo cogí totalmente a contrapelo: estaba extasiado con las novedosas exploraciones en la Sima de Benís que iban a requerir varios equipos de espeleólogos durante varios días. Estaba claro que Mavil no había sido, ni era, un ser acuático. Lo que si conseguí de él fue el préstamo de las cuerdas necesarias para instalar la zona de entrada y la cabecera del Pozo Coke (15+30+15).
El lunes 28 decidí comenzar a realizar la instalación. Deseaba bajar al lago varias veces en las vacaciones de Navidad. Hasta la boca de la sima -en Isla Plana- me acompañaron porteando parte del peso Ananda y Marisa. En total llevaba dos sacas de cuerdas y otra mochila con material personal y mosquetones. Después de los preparativos al uso, el equipaje se redujo a dos sacas repletas y una cuerda en la mano. Deje algo de fruta y las llaves del coche al lado de la boca, me despedí de mis acompañantes y quede con ellos al cabo de pocas horas en La Azohía. De cualquier forma no pensaba herniarme. En cuanto pase el primer pozo (15 metros) me quede con dos sacas solamente y antes de llegar a la red intermedia una de ellas se había reducido algo (40 metros de cuerda aunque con 30 habría sobrado). Sudando de lo lindo rulé las sacas por la red intermedia hasta el Coke.
En la cabecera del Coke puse una cuerda de 15 metros que me permitió tomar tierra en un sendero terroso y unos escalones tallados en la pendiente me llevaron sin dificultades hasta el pasamanos sobre la cabecera de la gran rampa del Coke. Allí deje de utilizar mosquetones y fui anudando la cuerda a las argollas de acero inoxidable de las fijaciones. Cuando acabe esa cuerda decidí que ya había trabajado lo suficiente como para ganarme una buena cerveza fría. Subí hasta la red intermedia y escondí una saca y parte del material en un rincón. Las cuerdas de los pozos de entrada las retiré y escondí en lugares cercanos. Salí en muy poco tiempo. Me pareció una espléndida tarde pintada de infinidad de arbustos aromáticos. Habían reverdecido por las últimas lluvias en Murcia.
El bar Antípodas de la Azohía es uno de esos escasos lugares de la costa levantina que invitan a disfrutar como si estuvieras en una isla pérdida del Índico y no a escasos kilómetros de la cultura del ladrillazo. Mientras Ananda y Marisa volvían de la Torre de la Azohía me tome una cerveza con un plato de chopitos escuchando buena música y contemplando el atardecer. Había alcanzado un punto de silencio interior que disfrute mientras duro... calculé que me podían hacer falta algunos metros de cuerda adicionales, así que le pedí a Mavil unos metros de lo que había sobrado en la instalación y a Joaquín unos 10 metros adicionales para añadir donde hiciera falta.

30/12/2009
El martes no pude dormir apenas. Aburrido de dar vueltas en la cama salí rumbo a Mazarrón hacia las seis y media de la mañana. Clareaba cuando aparque en Isla Plana. Soplaba un fuerte viento del sudeste que había picado el Mediterráneo dándole un aspecto poco amigable. Pero el aparente fresco inicial se convirtió mientras subía en la temperatura perfecta. Estaba claro que al entrar tan temprano en la sima, por mal que se me diera, estaría saliendo antes del anochecer. Y esto incluía un cálido y tranquilo viaje en el lago de la Destapada. Me hubiera gustado la compañía de alguna persona-pez o de alguna que fuera consciente que había sido pez en el pasado o en el futuro, pero ninguna de esas personas estaba en condiciones de acompañarme. Así que empecé a sentirme muy solo. Un pez solitario en la sima Destapada.
Tras instalar las cuerdas que había dejado escondidas me coloqué en la cabecera del Coke en menos de media hora. Me deshice de parte de la ropa, recogí el material que había dejado preparado y comencé la tarea de instalar el resto del Coke. La parte dura consistió en pasar toda la cuerda por los nudos de las argollas. Utilicé también “cordinos” anudados -en doble o triple- a modo de mosquetones. El Pozo Salva fue mucho más pesado pues, aparte de hacer un calor sofocante que me hacia sudar profusamente, tuve que pasar mucha más cuerda para hacer los nudos en las argollas. Resultaba agobiante en ciertos momentos. En la instalación de la última cuerda, que estaba en condiciones de “alambrón”, fijé parte de los fraccionamientos utilizando también, como en el Coke, “cordinos” como mosquetón a las argollas. Por suerte la cuerda me dio justo para alcanzar el final del Pozo Salva. Allí cambié la batería de la linterna Stenlight que andaba muy renqueante. Esto me hubiera parecido una tontería en cualquier otra cueva pero en el fondo de la Destapada me sentía un pez solitario, casi perdido y sin luz. Cinco minutos después llegaba al lago.
Me deshice de todo el material para verticales y me desnude con cuidado dejando cada cosa bien colocada en su sitio. Puse una atención extrema en poner el casco de la Stenlight en el lugar adecuado para que se posase de forma estable e iluminase el máximo posible de la superficie del lago, y... me introduje en sus cálidas aguas con mucha suavidad para no remover los sedimentos de la playita.
No se cuanto tiempo estuve flotando placidamente allí. Me moví de un lado para otro mirando la insondeable negrura de sus aguas (realmente se ha buceado a -20 y sigue bajando) Hubiera seguido un tiempo indefinido, o aún más, pero de alguna extraña manera había en mí un fondo de inquietud irreducible. Algo no cuadraba en lo más profundo de mi conciencia. Aunque de cualquier forma ¿que significaba para mí indefinido, inquietud, cuadrar... en el contexto en el que me encontraba? ¿Como debía mirar los pensamientos que se agolpaban en sucesión aparentemente ordenada? ¿Era necesario tomárselos en serio o bastaba con tomar nota de ellos de forma descuidada? Llego un momento en que debí volver a la realidad circunstancial. Por muy lejos que hubiera viajado, estaba en el fondo de la Destapada y tenía que salir de allí. Deseaba salir y probablemente volver a entrar otra vez.
Para hacer más llevadero el proceso de ascenso había traído una toalla con la que secarme después del baño, pues secarse al aire es imposible en un ambiente de humedad 100%. El comienzo del ascenso, aun siendo vertical o volado, se me hizo muy llevadero pues la cuerda estática estaba bien instalada y casi no había chicleo. Tuve problemas en el tramo que había instalado con cuerdas dinámicas, a pesar de que dicho tramo estaba formado por rampas. Tome buena nota de cambiarlas a estáticas en cuanto fuera posible. La diferencia entre las elasticidades -el 2% de una estática y el 4% de una dinámica- se agudiza cuando la cuerda no desliza bien y se trata de zonas no verticales en las que el cambio de fuerzas es continuo. Sea como sea, salí del Pozo Salva y el resto del ascenso fue un agradable paseo.
A las tres y media emergía de la sima. La tarde se declaraba brillante y nítida. Volví tranquilamente a Alguazas y después de asearme, comer y descansar me fui al cine. No sabía si la siguiente vez bajaría al lago pero desde luego había que volver otra vez para sacar el material de Mavil

7/1/2010
Amaneció diluviando. No podíamos ir a ningún sitio al aire libre sopena de quedar empapados como sopas. De escalar ni hablar. Así que Joaquín se convenció con facilidad de que lo mejor era ir a rescatar las cuerdas de Mavil en la Destapada y, de paso, hacer un cambio de parte de las cuerdas dinámicas por el trozo de estática que nos había regalado mi amigo Antonio Dólera.
Salimos hacia allá sin prisas bajo una lluvia continua y muy cantábrica. Al acercarnos al Puerto de Mazarrón la lluvia cesó aunque las nubes oscuras y cargadas de agua seguían tiñendo el mar de un azul oscuro. Pero tuvimos suerte y alcanzamos la boca de la Destapada sin necesidad de utilizar los paraguas. Justo en ese momento se puso a llover y nos metimos al pequeño hall sobre el pozo para colocarnos los equipos.
Poco tiempo tardamos en alcanzar el Coke. Mientras me aligeraba de ropa Joaquin comenzó a bajar y yo le seguí en rápida sucesión. Justo al comienzo de las rampas del Coke me di cuenta que había olvidado el arnés de pecho y el puño Peztl. Pensamos en volver a por estas cosas, pero pensándolo mejor -dado que todo el trabajo iba a ser en las rampas- considere innecesario el puño Peztl. Era suficiente utilizar hábilmente el croll. En cinco minutos estábamos en el comienzo del Pozo Salva y en menos de media hora habíamos terminado el trabajo de cambiar la cuerda hasta el primer fraccionamiento, es decir unos veinte metros.
Subimos con facilidad y en la cabecera del Coke Joaquín me envió el arnés de pecho y el puño. Luego fuimos retirando todas las cuerdas de los pozos de entrada. Justo a unos diez metros de la salida Joaquín le echo un vistazo a una gatera inexplorada (Habrá que venir con un martillo para poder pasarla)
Al mediodía estábamos fuera. Pero ahora si llovía una lluvia que mojaba. Nos cambiamos y ordenamos todo el material en el hall del primer pozo, que andaba chorreando agua. Nos tuvimos que guarecer bajo los paraguas para llegar al coche. Y después de ponernos limpios nos encaminamos de un tirón hasta Alguazas para comer allí. Para otra ocasión quedaba volver al lago. Para otra ocasión cercana... y quizás acompañado de más peces...

6.1.10

Pasteles

Pastelerías (19/12/2009)
Antonio G. Corbalán
Udías - Luna Llena
Iba siendo hora de salir con mis compañeros del SCC. Los tenía muy abandonados y sentía un poco de culpabilidad. Tantas salidas a topografiar y explorar en Udías y ni una sola palmadita en la espalda por mi parte. Después de tantos años esperando a que hubiese iniciativas para practicar espeleología en el club y ahora que un grupo estaba planteando actividades yo ni portaba. Podía auto justificarme pensando en la gran diversificación que arrastraba desde hacía más de un año. Están como platos principales: el tema monotemático de la Red del Gándara, la equipación de vías de escalada en Caloca-Vendejo y la escalada en sí misma. Por otra parte las actividades social-espeleológicas con Espeleo50 de Madrid y los diversos viajes y compromisos que absorben una gran parte del tiempo libre. Además me apetece de vez en cuando no hacer nada o ir de turismo con otros grupos.
Me lié la manta a la cabeza y decidí entrar en harina a saco. A primeros de semana llamé a Manu, a Julio y a Juan para preparar la salida del sábado. El viernes por la noche nos juntamos en la sede del club y concretamos una salida para seguir las exploraciones al final la Galería de la Rana. Un gran desfonde o pozo barre la galería por lo menos durante 20 metros -según mis recuerdos- y deja vislumbrar al otro lado continuación o continuaciones. En principio solo Manu y yo íbamos a ir el sábado debido a la imposibilidad de Miguel, Eva, Luis, Julio, Juan y todos los demás. Pero definitivamente pudimos concretar también con Julio e Izaskun. Mientras se cocía esto a medio gas, estuvimos reunidos en el bar de enfrente del Polideportivo hablando del nuevo proyecto de sede del SCC. Junto con local para material, oficina, biblioteca y sala de reuniones también se proyecta un local de entrenamiento de espeleología y escalada. Así se aprovecha la antigua nave industrial de la empresa de Julio. Juan, y sobre todo Eva ofuscada por mal quedes anteriores, nos conmino a mover el culo y ayudar en algo. Además deberemos implicarnos a tope en el cursillo de este año.
Añoro un club de espeleología en el que la única actividad sea la espeleología. Muchos planes diferentes para poder engancharme a cualquiera de ellos -sin tener que reflexionar que vas a hacer- cuando llegas harto de la semana laboral y lo único que pretendes es perderte en el territorio más salvaje e inexplorado que se pueda imaginar sobre la tierra o bajo ella. Pero no es así; ahora deberemos ocuparnos de multitud de asuntos, algunos de ellos posiblemente relacionados con el dinero...

El sábado a las diez menos cuarto me junté con Manu en la gasolinera de Mompía. Esperaba ilusionado ver la nueva furgona de Manu pero trajo la vieja Expres de color verde manzana. Para consolarme me compré un periódico y continuamos hacia Puente de San Miguel donde habíamos quedado con Izaskun, Julio y Fernando. La temperatura oscilaba alrededor de los 3ºC. La nieve cubría el paisaje a partir de Torrelavega camino de Cabezón de la Sal. Tuvimos que esperar a Julio un buen rato en la gasolinera Shell. Había ido a coger carburo. Manu quería llevar dos coches por seguridad. Mientras tanto Julio llego y nos arrastro a desayunar en la cafetería de la gasolinera. Allí seguí leyendo periódicos.
Después de este lento proceso de aglutinación, continuamos hacia El Llano y las minas de Udías. A poca distancia de la entrada, en una buena explanada, pudimos dejar los coches. Los charcos estaban helados y la nieve recubría con una fina capa el entorno. Mientras se preparaba el percal repartí bultos. Finalmente harto de esperar partí hacia la entrada esperando un clima más benigno. En la primera bifurcación de galerías mineras me paré a esperar. No me acordaba del camino. Al cabo de diez minutos pude ver las lucecitas de mis compañeros en la lejanía de la galería. Torcimos a la izquierda. Seguimos por un confuso recorrido de galerías, algunas en cuesta y otras llanas, algunas con rieles de hierro y otras sin ellos, hasta desembocar en una escalerilla metálica que nos bajo hasta las galerías de cueva. De nuevo torcimos a la izquierda, es decir hacia el nordeste, y continuamos un kilómetro -o algo más- por un marcado sendero minero hasta un depósito de agua represado junto a unas coladas chorreantes. Hasta aquí vinimos caminando sin problema alguno. Para continuar nos pusimos los monos exteriores y los equipos verticales. El lugar donde comienza el ascenso del Pozo Pasteloso no es muy recomendable para cambiarse.
Cruzamos la galería principal y subiendo un corto resalte nos introdujimos en otra estrecha y alta galería. Algo antes de su final una gatera a mano izquierda nos puso en la base del Pozo Pateloso. Goteaba pero no era preocupante; solo algo incómodo. Me puse a subir frenético. Los dos fraccionamientos que tiene se pasan sin dificultades especiales. En la cabecera un pasamanos te permite salir hacia una cómoda galería a la izquierda. A los pocos minutos oí resoplar a Manu. Nos sentamos a esperar a los tres compañeros. Al cabo de una hora Manu estaba empezando a estar inquieto. Me fui a echar un vistazo a algunas desviaciones evidentes. Una hora después Manu estaba desesperado. Yo me puse a comer un minibocadillo de atún y avellanas con pan. Un buen rato después Manu me dijo que se iba a comer al comienzo de la Galería de la Rana donde el clima era más seco. Un buen rato después me acerqué a la cabecera del pozo en donde encontré a Julio e Izaskun en conversaciones íntimas. Mientras tanto Fernando luchaba a brazo partido por pasar el último fraccionamiento. Nos grito que no podía, pero el ánimo insuflado por Julio hizo mucho y pudo subir hasta arriba del todo todito.

Ya juntos proseguimos por la Galería Este y después de atravesar un largo pasamanos alcanzamos el comienzo de la Galería de la Rana donde encontramos a un Manu cabizbajo. De allí a la zona de exploración no nos detuvimos gracias a que pude convencerles de que al final había un lugar acogedor para comer. En realidad la zona donde íbamos a trabajar era una pastelería de barro con humedad por todas partes. Así que descargaron y se fueron a comer a otro lugar, y a ver las flores gigantes de yeso, con la firme promesa de que volverían a ayudarnos o nos esperarían en la bifurcación. Por nuestra parte comenzamos a ordenar el material y a prepara la instalación del pasamanos. Desde el principio fui consciente que la principal dificultad iba a ser los diez centímetros de barro que tapizaban todo por doquier.
Los cachivaches: equipo vertical completo, taladradora, brocas, mosquetones, saca con 50 metros de cuerda, equipo de espitar, llave, parabolts con la chapa puesta, etc... configuraban una indumentaria que en circunstancias normales hubiera sido meramente incómoda. Pero en las actuales circunstancias se convirtió en una pesadilla de película de terror. Me entro un agobio oscuro. Cada paso que daba por la cornisa significaba progresar más en un reboce uniforme de crema pastelera color mierda clara. Tarde mucho. Puse siete fijaciones hasta que conseguí llegar arrastrándome hasta un púlpito central que ocupaba el centro del desfonde. Sondeé con piedras y pellas de barro. Calculé unos 90 metros de pozo. Manu se reunió conmigo en el púlpito y juntos montamos el paso a la otra banda y a una galería lateral. Para ello equipamos un corto resalte desplomado. La galería acababa en una salita y una escalada corta -que no hicimos- permitía proseguir por una galería de modestas proporciones. De vuelta al desfonde principal Manu prolongo el pasamanos por la banda izquierda una fijación más. Y ya dimos por finalizada la jornada.

Después de pasar revista a la batalla, decidimos diseñar la retirada dejando un depósito con cuerdas, chapas y fijaciones. A pesar de eso llevábamos tres sacas. Esperábamos encontrar a nuestros tres compañeros esperándonos pero yo tenía algunas dudas. Las dudas se convirtieron en certezas cuando nos encontramos un cartel de plástico en el suelo que ponía: SALIMOS. Como no había nada que perder nos dedicamos a despellejar la imagen mental de nuestros compañeros. Un rato después les dimos alcance llegando a la cabecera del Pozo Pasteloso. Pudimos transferirles una saca y continuar relajadamente.
Bajamos el pozo en el siguiente orden: Manu, yo e Izaskun. Tuve un pequeño lío con las cuerdas en el primer fraccionamiento que resolví en poco tiempo a base de acrobacias.
Nos sentamos en la galería grande a esperar. Mientras tanto me quité el mono exterior cargado de barro... Íbamos haciendo apuestas sobre a que hora llegaríamos a los coches. Ninguno llevaba reloj y había cierta incertidumbre. Cuando llevábamos casi una hora sentados esperando nos empezamos a inquietar. Volví a la base del Pozo Pasteloso por ver si todo iba bien o si había ocurrido alguna desgracia. Por suerte Julio estaba en la base y Fernando estaba aterrizando. En pocos minutos nos pusimos en marcha hacia el exterior.
Ahora las cuestas eran hacia arriba y el cansancio del día se notaba un poco. Sin embargo Julio y Manu, haciendo gala de su excelente preparación física y de su abandono de ciertos vicios, se dedicaron a echar carreras cuesta arriba. Sin embargo al llegar a las galerías planas les dimos alcance.
Según nos acercábamos a la salida un chorro de aire helado nos iba calando en el cuerpo anunciando el clima exterior. Nos recibió una noche cuajada de estrellas y muy fría. Los coches estaban escarchados y las gomas de las puertas se habían pegado. Nos despelotamos -ya eran mas de las nueve y media- para cambiarnos de ropa pues no era cosa de entrar a los coches rebozados de barro. Finalmente pudimos sentarnos limpios y ordenados.
Al conducir, para poder ver algo y no estrellarnos, bajamos las ventanillas y asomamos la cabeza. Algo después la calefacción del coche pudo fundir el hielo del parabrisas y esto nos permitió caldear el coche cerrando los cristales. Nos fuimos a tomar algo caliente en la cafetería de la Shell en Puente de San Miguel. No nos planteamos ir a cenar ni zascandilear: todo el mundo se fue a su casa a entrar en calor y a dormir soñando con cosas agradables...